Tres Venenos Blancos [I] – La Harina de Trigo.

Harina de Trigo

No se si habrán dado cuenta que cuando terminas la cena con unos buenos fideos
acompañados con pan y unas suculentas albóndigas de carne empanadas en pan rallado, por mas que la salsa con la que lo acompañes sea liviana, termina cayéndote pesado, y te sientes lento para digerir. Queda la sensación de que “la cena” estuvo allí, buena parte del día siguiente.
Esto no es una casualidad, y que sientas la “digestion lenta” es uno de los menores inconvenientes que ocasiona el ingerir copiosas cantidades de harina de trigo, en todas sus variantes. En nuestra cena de ejemplo tenemos Fideos, Pan, y pan rallado.

La pesadez en la digestión viene dada por la acumulación de almidones en la parte final del tracto digestivo. Hay toda una serie de enzimas que vienen con la descomposición de la harina que se acumulan y no dejan absorber otros nutrientes esenciales. Puedes escuchar a personas que dicen “Pero yo como y no engordo”, si perfecto pero cuantos nutrientes verdaderos esta metabolizando tu cuerpo?

 Un poco de historia

DSCN2527Originalmente se molían los granos de trigo con grandes piedras para producir harina. El producto final es 100% harina de trigo entero conteniendo todo lo que estaba presente en el grano: el germen, fibra, almidón y una amplia variedad de vitaminas y minerales.

Sin refrigeración o preservantes químicos, la harina fresca se estropea rápidamente. Después de que el grano de trigo se entierra, el aceite del germen de trigo se vuelve rancio en el mismo tiempo en el que la leche se vuelve suero, por lo tanto, la refrigeración de los panificados con grano de trigo entero y en las harinas es necesaria.
La respuesta tecnológica a estos asuntos ha sido aplicar procedimientos mas rápidos y mas agresivos.

Con la tecnología, la industria usa molinos de rodillos de acero de alta velocidad que eyectan el germen y el salvado. La mayoria de estos “desechos” – la parte mas nutritiva del grano – se vende como producto secundario para animales.

La harina blanca resultante contiene solo una fracción de los nutrientes del grano original(1).

Literalmente docenas de acondicionantes y preservantes de masa van dentro del pan moderno, asi como ingredientes toxicos como el aceite parcialmente hidrogenado y harina de soja.

La harina de soja es añadida virtualmente a todas las marcas de panes de hoy en dia para mejorar la elevación y prevenir el pegado en la cocción.

Las personas se han acostumbrado a panes y productos panificados producidos masivamente, gomosos, desvitalizados y deficientes nutricionalmente, y tienen poca idea de cómo el pan verdadero debería saber.

Los preservantes químicos permiten al pan ser transportados largas distancias y permanecer en los estantes varios días sin estropearse y sin necesidad de refrigeración. Moral de la historia – nuestro estilo de vida moderno ha hecho ciertamente otro desastre con la alimentación.

De cualquier forma es un alimento que no deberiamos estar consumiendo.

Como llevarlo a la practica:

Personalmente una de las mejores cosas que he hecho a la hora de mejorar mi dieta es quitar completamente el azúcar. Como vemos, ciertos carbohidratos sobre todo las harinas refinadas son casi lo mismo que el azúcar por lo que también es bueno limitarlos.

Si eliminas de tu dieta todo lo hecho con harina y azúcar (pan, pasta, galletas, pizza, bollería,  panificados, etc..) y sustituyes esas calorías por grasas y proteínas sanas (queso y lácteos enteros, huevos, carne, etc..) o carbohidratos como las papas, arroz y verduras verdes apuesto lo que venga a que en unas semanas te encuentras mucho mejor físicamente.

Probablemente pierdas peso y en general tengas menos hambre ya que dejaras de estar todo el día generando picos de insulina para compensar los incrementos de glucosa en sangre. Ten en cuenta que una gran parte de la dieta habitual está formada por estas comidas y a veces es complicado evitarlos y hay que esforzarse bastante. Los primeros días sobre todo cuesta acostumbrarse pero realmente merece la pena. Por lo menos tenemos que intentar reducir la cantidad de este tipo de alimentos todo lo que podamos.

¿Porque no lo pruebas un par de semanas? Intenta no comer nada con azúcar ni harina durante dos de semanas y fíjate en como te encuentras físicamente, sobre todo a nivel del sistema digestivo. Sino te parece probarlo, ¿puedes dejar un comentario poniendo porqué?

Gracias por dedicar este tiempo a leer nuestro blog

 

(1) Wheaty Indiscretions: What Happens to Wheat, from Seed to Storage

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Tres venenos blancos. [Presentación]

Emprendiendo la retirada de los Alimentos Refinados. [Presentación]

20120408105344-remove-the-3-white-poisons-from-your-diet-for-21-dHay un viejo dicho que habla sobre tres venenos blancos.

  • Harina
  • Sal
  • Azúcar

La primer pregunta que venía a mi cabeza es:
¿Porque los llama tan drásticamente “venenos”?.
Todos sabemos que no son venenos en si, pero son alimentos que a lo largo de los años y a traves de su efecto acumulativo tienen consecuencias indeseadas en nuestro organismo. Entre ellas la elevacion de la acidez del PH de la sangre, algo de lo que hablaremos en un articulo mas adelante.

Lo que haré en estas proximas tres publicaciones, sera desarrollar en detalle cada uno de estos alimentos, las consecuencias para nuestro organismo, estrategias para evitarlos y alimentos para reemplazarlos en forma practica.

Una de las contras que tienen estos alimentos son que estan profundamente arraigados en nuestra cultura culinaria occidental. Y muchas veces es un desafío: el reemplazarlos por otros que son mas beneficiosos para nuestro organismo.

Igualmente el debate esta abierto, nuestra dieta o regimen de comidas está en el banquillo, veremos a partir de aquí las conclusiones que sacamos y porque es mejor optar por una clase de alimentos mas adaptada a nuestro cuerpo.

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Documental FOOD Inc. (Alimentos S.A.)

Documental FOOD Inc. (Alimentos S.A.)

Como nos alimentamos (capitulo I)

Uno de los asuntos más importantes de esta historia es cómo dejamos sin empleo a la gente en un país y luego la usamos para que se vuelva parte de la maquinaria industrial de otro, dice el realizador Robert Kenner postulado a un Óscar por su documental “Food Inc”.

Hoy, la gente no sabe de dónde proviene lo que está en su plato, quién lo cosechó, en qué condiciones se crió. Y las grandes empresas que dominan la industria alimentaria hacen todo para que no se entere. El documental Food Inc (2008) abre las puertas de la cocina para mostrar cómo se elaboran los alimentos que buena parte de la humanidad come. La cinta, postulada al Óscar como mejor documental, retrata una industria alimentaria dominada por pocas empresas, regida por la lógica de la mayor ganancia y no la calidad, y en la cual se abusa por igual de los trabajadores, los animales y el ambiente.

Si bien Food Inc (www.foodincmovie.com), que llegó a ser el devedé más vendido en Amazon de Estados Unidos, está centrado en ese país, es algo que concierne al mundo entero. “Es sobre unas cuantas corporaciones que controlan el sistema alimentario. No les importan las fronteras o los países, son capaces de influenciar a gobiernos de todo el mundo”. A final de cuentas “están más interesados en sus ganancias que en los consumidores”, dijo el director Robert Kenner en videoconferencia.

También muestra el efecto de una industria en la que se conecta el abandono del campo en países como México con la migración y la explotación laboral en Estados Unidos. “Fui a la Universidad Estatal de Iowa, una universidad agrícola, les pregunté qué era lo más importante para ser granjero, y seis estudiantes güeritos me dijeron: ‘aprender a hablar español’”, dijo Kenner. “Para mí, uno de los asuntos más importantes de esta historia es cómo dejamos sin empleo a la gente en un país y luego la usamos para que se vuelva parte de la maquinaria industrial en otro lugar.”

Explicó: “Este sistema depende de mano de obra que no puede defender sus derechos. Estos empleos son muy peligrosos, muy mal pagados, y la gente con derechos no los quiere. Muchos de estos trabajadores fueron campesinos (en México) que (cuando se puso en marcha el TLCAN) ya no pudieron subsistir porque no podían competir con los bajos precios del maíz y la soya subsidiados en Estados Unidos. No pueden trabajar en su país y tienen que venir a Estados Unidos a tomar estos muy peligrosos empleos (se refiere a la industria carnícola). Estos trabajadores pagan el precio, no las compañías que se benefician de su trabajo”.

Por donde se la vea, la cinta podría ser catalogada de terror: el trato de criminales que reciben los pequeños granjeros que se rebelan a los dictados de las multinacionales y los trabajadores inmigrantes; el maltrato a los animales; el deterioro del ambiente; los efectos en la salud de los consumidores, y la aparente omnipotencia de las grandes empresas.

Kenner recordó que Michael Pollan, autor de The Omnivore’s Dilemma: A Natural History of Four Meals (El dilema del omnívoro: historia natural de cuatro alimentos), dice en la cinta: “La misma cosa que causa obesidad y diabetes en Estados Unidos causa hambruna en otras partes del mundo porque estamos subsidiando el maíz y la soya. Bajamos el precio y dejamos sin subsistencia a los agricultores del tercer mundo y hacemos que los estadunidenses sean obesos al darles comida que ya se probó que no es sana”.

Y peor: ahora la primera causa de muerte en México es la diabetes.

Además de Pollan, en la cinta también es un referente Eric Schlosser, autor de Fast Food Nation, obra fundamental sobre estos temas.

En Food Inc también se habla sobre las patentes a las semillas y los transgénicos. Pone especial énfasis en las condiciones en que se crían pollos, cerdos y vacas. Y llega a la conclusión de que la comida barata tiene muy altos costos ocultos.

Continuó: “Si toda la gente del mundo come como los estadunidenses, necesitamos cinco planetas para mantenernos”.

El director dijo que ve con optimismo la administración de Barack Obama: “Los estándares de lo orgánico son más sólidos, se discuten demandas legales contra grandes corporaciones, mejora el etiquetado para que la gente sepa qué está comiendo, y Michele Obama plantó un jardín orgánico”. Pero “aún nos enfrentamos a poderosas corporaciones. Los cambios vendrán muy lentamente”.

COSTO DE LA DIABETES

Siguió: “Obama habla sobre una reforma al sistema de salud, pero no podremos costearnos esta reforma hasta que arreglemos el sistema alimentario”, debido al costo enorme de los enfermos de diabetes y males relacionados con la alimentación.

Opinó que un país como México debe luchar por la soberanía alimentaria y recordó que se asombró de la maravilla de alimentos en Oaxaca, donde estuvo invitado por la gira de documentales Ambulante, hace un par de meses.

“¿Cómo desarrolla sistemas regionales y locales en todo el mundo que no estén enfrentados a los alimentos subsidiados de otros países?”, planteó.

“Tengo esperanza en que hay un creciente movimiento alimentario que enfrentará estas corporaciones, y en que habrá consumidores que tengan el poder de cambiar el sistema”, concluyó.

Por Tania Molina Ramírez

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Lacteos igual Fuente de Calcio: realidad o Mito?

A todos nos interesa saber que nuestros huesos y articulaciones tienen los nutrientes Vaca en Pasturasnecesarios en su composicion para funcionar como corresponde. Cuando hablamos de huesos siempre viene a nuestra mente el nutriente fundamental: Calcio. Una importante tendencia familliar y comercial, nos lleva a pensar que la fuente del calcio y otros nutrientes se encuentran en la leche.

Esto es asi cuando hablamos de leche humana para alimentar a sus recién nacidos, y en alguna medida se puede contemplar como fuente de algunos nutrientes la leche de otros animales. Pero es sabido que somos la unica especie de la naturaleza que consume leche de otros animales siendo adultos.

Obviamente, la composición de cada leche varí­a en función del animal, de la raza, del alimento que haya recibido, de su edad, del periodo de lactancia, de la época del año y del sistema de ordeño, entre otras variables. Y si bien su principal componente es el agua su presunto interés nutritivo radica en que además contiene grasas (ácidos grasos saturados y colesterol), proteí­nas (caseí­na, lactoalbúminas y lactoglobulinas), hidratos de carbono (lactosa, fundamentalmente), vitaminas (cantidades moderadas de A, D y del grupo B) y minerales (fósforo, calcio, zinc y magnesio). Las proporciones dependen ya del tratamiento que se haya dado a la materia prima por lo que no contiene la misma grasa la “leche entera” que la “leche descremada”. Ahora bien, ¿es realmente saludable ingerir leche y productos lácteos? Porque, no sólo son muchos los investigadores que discrepan de esa opinión, sino que hay cada vez más estudios que cuestionan esa aseveración.

Existe un importante estudio realizado por la Universidad de Harvard publicado en el American Journal of Public Health en el año 1997, sobre una muestra de 77764 mujeres durante 12 años comprendiendo las edades de 34 a 59 años que nunca usaron suplementos de calcio. El resultado: no encontraron evidencias de que una mayor ingesta de leche y sus derivados redujera significativamente el riesgo de osteoporosis o fracturas debido a esta enfermedad.

Tambien resulta destacada la labor emprendida por el proyecto Cornell Oxford – China de Nutrición, Medio Ambiente y Salud de esta universidad(Cornell). En 1983 se inicio un estudio pormenorizado de mujeres provenientes de zonas rurales de China, que no consumían leche animal ni sus derivados, sino leche de soya, arroz y otras legumbres. Este trabajo logró demostrar que la leche animal desmineraliza a los adultos. Esto quiere decir que se comprombó que las mujeres que no consumían leche animal no padecian osteoporosis. Y que si en cambio dejaban esa dieta e incorporaban lácteos de origen animal, se encontraba en breve tiempo con una propensión a sufrir enfermedades de ese tipo. Por otro lado se comprobó que las mujeres que ingieren 3 a 5 vasos de leche por día, son quienes presentan los niveles mas bajos de calcio en sangre.

El problema de la Caseína

Mencionábamos al describir la composición de la leche que una de sus proteí­nas principales es la caseí­na. Pues bien, se sabe que el niño lactante asimila completamente las caseí­nas de la leche materna… pero no las de la leche de vaca. Tales proteí­nas sólo se digieren parcialmente por el efecto neutralizador de la leche sobre la acidez gástrica, indispensable para su ruptura.

¿Y qué efectos provoca esa sustancia viscosa que es la caseí­na animal en nuestro organismo? Pues hay que decir que en algunas personas se adhiere a los folí­culos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (de hecho la caseí­na se utiliza como pegamento para papel, madera, etc.). Además su hidrolización parcial tiene otras consecuencias. Por ejemplo, desembarazarse de sus residuos metabólicos supone un gasto energético suplementario para el organismo y puede provocar problemas inmunológicos. Así­, en personas que presentan deficiencias de inmunoglobulinas IgA esta proteí­na pasa al torrente sanguí­neo y genera gran variedad de reacciones autoinmunes (las mencionaremos más adelante al hablar de las enfermedades relacionadas con el consumo de leche). Y si tenemos en cuenta -como se recoge en un informe del Memorial Kettering Hospital de Nueva York (Estados Unidos)- que la deficiencia de antí­genos IgA es uno de los problemas más comunes en cuanto a deficiencias inmunitarias el problema pasa a tener dimensiones mucho más preocupantes.

Tóxicos en la leche

Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada por productos quí­micos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en la vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones… Sin olvidar que hoy se “enriquece” tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteí­nas, ácidos grasos… En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo… sin saberlo.

¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? Pues son éstas:

Metales y plásticos. El equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche puede contaminarla. De hecho se ha llegado a detectar en ella hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc, etc., o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalí­tica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella.

Detergentes y desinfectantes. Hablamos de formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico, etc., sustancias que se emplean en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. Su uso está justificado ya que el agua por sí­ sola es incapaz de arrastrar los restos de materia orgánica y destruir las bacterias que contaminan las instalaciones y que pueden pasar a la leche.

Pesticidas y fertilizantes. En la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos quí­micos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. En este grupo se incluyen acaricidas, nematicidas, fungicidas, rodenticidas y herbicidas. Compuestos quí­micos -DDT, dieldrin, lindano, metoxiclor, malation, aldrí­n, etc.- que pueden ocasionar cáncer.

Micotoxinas. Procedentes del alimento que se da a las vacas cuando éste está contaminado por mohos, muy especialmente por el aspergillus flavus.

Antibióticos y otros fármacos. Actualmente se emplean de forma habitual en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas pero pueden pasar a la leche contaminándola. Un problema que se agrava al saber que el uso excesivo y continuado de estos fármacos en animales ha acabado provocando que determinadas cepas de gérmenes patógenos se hayan hecho resistentes y al pasar a los humanos éstos encuentren dificultades para superar la enfermedad con antibióticos. Por eso es peligroso el consumo de leche extraí­da de vacas así­ tratadas. Ya en 1976 el diario Daily Herd Management publicaba que “la mayorí­a de las fábricas [de leche] usan cerca de 60 clases de tratamientos quí­micos [antibióticos] para tratar la hinchazón de pezón después de cada ordeñada y para reducir la propagación de mastitis (inflamación de ubres) en sus rebaños. Hay evidencia de que algunas de esas zambullidas quí­micas dejan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos”. Diez años después todo seguí­a igual y el prestigioso The New York Times afirmaba que “los residuos de antibióticos en la leche están causando reacciones alérgicas en algunas personas debido a tratamientos rutinarios para prevenir la hinchazón de los pezones de las vacas y programas de infusión en las fábricas lecheras.”

Contaminación radioactiva. Es otro de los problemas que preocupan en la actualidad y si bien los residuos producidos por el uso especí­fico de la energí­a nuclear no ocasionan problemas más que en raras ocasiones es necesario prestar atención.

Dioxinas. Estos derivados del cloro merecen atención especial. Además de estar relacionados con el cáncer de pulmón y los linfomas la exposición a las dioxinas se ha relacionado con la diabetes, los problemas de desarrollo del niño y diversos desarreglos del sistema inmune.

Enfermedades relacionadas con el consumo de leche

Ante todo lo expuesto son cada vez más las voces que alertan de la posible relación -más o menos directa- entre el consumo de leche y las dolencias que se relacionan a continuación:

Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatrí­a de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don’t Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su paí­s entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.

Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antí­geno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los sí­ntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artí­culo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patologí­a que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 dí­as la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volví­a a una dieta lacto-ovo-vegetariana los sí­ntomas reaparecí­an. Por su parte, un grupo de investigadores israelí­es demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se habí­a establecido anteriormente pero no se habí­a hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos cientí­ficos.

Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las ví­as respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.

Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los sí­ntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejorí­a marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre habí­a altos niveles de anticuerpos contra la caseí­na, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.

Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumí­an productos lácteos. En los que además consumí­an carne el riesgo se triplicaba.

Cáncer de mama. La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este “tipo” de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulí­nica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artí­culo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).

Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al dí­a tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.

Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación “positiva y fuerte” entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.

Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al dí­a el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.

Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de cientí­ficos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.

Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al dí­a aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.

Cáncer de testí­culos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.

Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios cientí­ficos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.

Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.

Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patologí­a.

Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como “elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles” . Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tení­an unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteí­na de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteí­na es casi idéntica a una proteí­na de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así­ su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podrí­a disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.

Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.

Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie delMycobacterium Avium– está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.

Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa– y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard– afirma sin tapujos: “La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos”.
Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.
En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.
Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.

Esclerosis múltiple. Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.

Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.

Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.

Fístulas y fisuras anales. Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.

Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.

Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.
Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.
Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.

Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.
Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.

Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.

Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.

Reacciones alérgicas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como “cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)”. Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.

Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.

Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.

Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.

Úlceras pépticas. En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.

Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.

José Ramón Llorente, autor de algunos conceptos de este texto, es presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular
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El costo sanitario de los agronegocios

Por Darío Aranda: “Soja para hoy, enfermedad para mañana”
La soja es el mayor cultivo del país (Argentina). Dieciséis millones de hectáreas en diez provincias conforman un desierto verde, con una ganancia anual de 16.000 millones de dólares.
Todo el sistema funciona a base de un agrotóxico, el glifosato, denunciado de causar malformaciones a bebés, abortos espontáneos, cáncer y muerte. La mayor empresa semillera del mundo, la multinacional Monsanto, en el centro de las acusaciones.

Ojos irritados. Dolor de cabeza y estómago. Vómitos. Piel –-de manos, cara y piernas– en carne viva. Fue el cuadro médico de Maira Castillo, de sólo 4 años, que tuvo su primera intoxicación aguda con agrotóxicos, con posterior internación y terapia intensiva.

La Familia Castillo vive en Quimilí, integra el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), trabaja esa chacra desde hace cinco décadas y no duda en la causa de sus males: miran al campo vecino, millares de hectáreas con soja, y señalan una avioneta bimotor que fumiga con veneno.
Miles de casos, y cientos de denuncias, se repiten desde hace años en decenas de provincias, pero siempre chocaron con la misma barrera legal, la falta de estudios que avalen el padecimiento campesino.
Aquí, una serie de investigaciones que confirman el efecto tóxico y contaminante del glifosato, el herbicida más utilizado en la industria sojera, un negocio de 16.000 millones de dólares al año. Todas las acusaciones apuntan al producto comercial “Roundup” –de la compañía estadounidense Monsanto, la empresa de agronegocios más grande del mundo–, acusado de provocar alergias, intoxicaciones, malformaciones, abortos espontáneos, cáncer y muerte.
Campesinos, indígenas, médicos rurales, bioquímicos e investigadores coinciden en las denuncias y responsabilizan al actual modelo agropecuario, de monocultivo, semillas transgénicas y químicos.

Soja, químicos y acusaciones.

La soja sembrada en el país ocupa 16,6 millones de hectáreas de diez provincias y tiene nombre y apellido: “Soja RR”, de la empresa Monsanto. Se llama así porque es “Resistente al Roundup”, nombre comercial del glifosato, vendido por la misma empresa. Es un polvo cristalino blanco e inodoro. En su presentación como concentrado soluble se caracteriza por ser un líquido claro, viscoso, color ámbar. Es persistente en el tiempo y permanece largos períodos en el ambiente.
También posee la propiedad de viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua.

Los plaguicidas y herbicidas están diseñados para destruir organismos, pero suelen no ser selectivos al cumplir su función, por lo cual ocasionan efectos no deseados en seres vivos, incluido el ser humano. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorios.
Sin el agrotóxico, se debiera recurrir a la contratación de gran cantidad de mano de obra, para tener los pastizales bajo control y que la oleaginosa crezca sin inconvenientes.
La publicidad de la empresa clasifica al glifosato, el más utilizado del país, como inofensivo para al hombre.
Doña Ramona Bustamante tiene 82 años, desde que nació vive en el mismo campo, Puesto de Castro, norte de Córdoba.

En 2004 llegó hasta el lugar un grupo de empresarios que mediante la fuerza echó de sus parcelas históricas a decenas de campesinos. A doña Ramona le derribaron el rancho con una topadora, mataron los animales y contaminaron con gasoil el pozo de agua. “Ni un metro menos. La tierra es nuestra”, explicó doña Ramona, que resistió el desalojo junto al Movimiento Campesino de Córdoba (MCC) y se transformó en una referente de la lucha contra los empresarios sojeros. Pero este año sufre, ella y los vecinos que resistieron, un nuevo embate: aviones fumigadores pasan sobres sus casas, arruinan los sembradíos (de autoconsumo), mueren los animales y la salud comienza a resentirse. “Ya hubo intoxicaciones. Después de cada fumigación tienen que ir al hospital.

Lo que no pudieron hacer con las topadoras lo quieren lograr con el veneno para la soja”, afirmaron desde el MCC.
Campesinos e indígenas acusan a la industria de los agronegocios (donde Monsanto es sólo su cara más visible) de contaminar aire, agua, alimentos y suelo. Estudios médicos puntualizan en efectos agudos, los producidos en un primer momento por una lata dosis de pesticida.

“Los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, cambios de coloración de piel, quemaduras, diarrea, falla cardiaca, electrocardiogramas anormales” asegura una recopilación de estudios realizada por el médico de la UBA Jorge Kaczewer, especializado en ecotoxicologí a.
A idéntica conclusión llega una investigación, realizada en 2006, de la Facultad de Ciencias Bioquímicas de Rosario, que además apunta a la categorizació n del agrotóxico: “El glifosato fue erróneamente calificado como toxicológicamente benigno.

Los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales y humanos”, advertía el bioquímico Federico Paggi. El especialista cita como fuentes a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, en sus siglas en inglés), que lo clasifica como clase II, altamente tóxicos, por ser irritante de los ojos; y a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala a su ingrediente activo como “extremadamente tóxico”. “La revisión toxicológica conducida por un equipo norteamericano de científicos independientes (Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides), indicó efectos adversos en todas las categorías estándar de toxicología: subcrónicos, crónicos, carcinogenéticos, mutagénicos y reproductivos” , detalla el bioquímico.

Para ubicar a los plaguicidas en los diferentes rangos de peligrosidad, la OMS se basa en la toxicidad del químico, medida a través de la “Dosis Letal 50” (DL50). Este parámetro se define como un valor estadístico del número de miligramos del tóxico por kilo de peso, requerido para matar el 50 por ciento de una gran población de animales de laboratorio expuestos. La DL50 está relacionada exclusivamente con la toxicidad aguda de los plaguicidas, no mide la toxicidad crónica, aquella que surge de pequeñas exposiciones diarias a través de un largo período. “Un producto con una baja DL50 puede tener graves efectos crónicos por exposición prolongada, aunque los niveles de exposición sean bajos. Los adelantos científicos comienzan a brindar información. Sobresalen casos de cáncer en niños y adultos, y problemas reproductivos y neurológicos”, explica Kaczewer. El especialista también advierte que la forma de estudio de la OMS tampoco refleja cabalmente los efectos a corto plazo ya que no da una idea de qué porcentaje de la población bajo estudio se sintió mareada o con problemas de coordinación.

A pesar de ser el mayor cultivo del país, el consumo de soja en Argentina no llega al tres por ciento, a pesar de los intento de introducirlo en la crisis de 2001, cuando los grandes productores donaban soja a los comedores comunitarios con el argumento de contribuir a la nutrición infantil.
Los detractores retrucaban: “Sólo quieren crear mercado”, afirmaban.
La demanda de soja actual proviene de Europa y China, donde es utilizada para alimentación animal (vacuno, porcino y aviar). Las grandes empresas sojeras reconocen la utilización, como mínimo, de diez litros de Roundup por hectárea. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros del cuestionado herbicida. Un volumen similar al contenido en 330 mil tanques de agua hogareños.

Abortos espontáneos, malformaciones y problemas reproductivos.

San Cristóbal es un poblado de quince mil habitantes en el norte de Santa Fe. En agosto de 2005 perdió su habitual tranquilidad. El intendente Edgardo Martino denunció que en el primer semestre del año se habían producido once nacimientos con malformaciones congénitas, y tres habían fallecido a los pocos días. Además, advirtió la existencia de otros tres casos en localidades vecinas. No aventuraba causas posibles, pero reconocía que todas las acusaciones apuntaban a las plantaciones de soja –y los agrotóxicos utilizados– , que habían crecido de forma exponencial en la última década.

En el mismo fenómeno habían fijado su interés un grupo de ecólogos, epidemiólgos, agrónomos, endocrinólogos y sociólogos. A partir de un estudio científico, realizado durante dos años y encabezado por el Hospital Italiano de Rosario, vinculó malformaciones, cáncer y problemas reproductivos con exposiciones a contaminantes ambientales, entre ellos el glifosato y sus agregados.
“Los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de los pesticidas y solventes”, afirmó Alejandro Oliva, médico e investigador. El estudio, financiado en parte por el Ministerio de Salud de Nación, abarcó seis pueblos de la pampa húmeda y encontró “relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a factores de contaminación ambiental, como los agroquímicos”.

La hipótesis de estudio señalaba que ciertos agroquímicos podrían perturbar la fisiología hormonal. El relevamiento en terreno confirmó que las funciones reproductivas, tanto femeninas como masculinas, son altamente sensitivas a diferentes agentes químicos generados en la actividad agrícola. El estudio explica que el efecto de estos tóxicos puede manifestarse mediante dos mecanismos: el contacto directo con la sustancia, o bien que los padres la hayan absorbido y trasmitido a través de sus espermatozoides y óvulos a los hijos. Remarca que los factores ambientales, como la exposición a pesticidas y solventes, contribuyen a la severidad de la infertilidad y pueden empeorar los efectos de factores genéticos preexistentes. La investigación constató que el 40 por ciento de los hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a pesticidas o solventes.

Según estudios preliminares, el sistema reproductivo masculino puede padecer severas alternaciones debido a causas ambientales, entre las que se destaca un aumento del cáncer de testículo, malformaciones uro-genetiles, disminución en la calidad seminal y disfunción eréctil.

“Momento de parto. El bebé no llora. La madre desespera. El niño está muerto”, relata en su libro “La soja, la salud y la gente”, el médico rural de Entre Ríos, Gabriel Gianfellice, que aturdido por las muertes prenatales, los embarazos que no llegaban a término, los casos de cáncer y los arroyos sembrados de peces muertos –-todo citado en su escrito–, comenzó a investigar qué sucedía en Cerrito –al noroeste provincial– , lugar donde vive desde hace 28 años. Médico familiar, se ocupa desde el nacimiento hasta la atención de abuelos. “Me involucré porque empezaron a aparecer dos patologías, la muerte del bebés durante el parto y muerte fetal precoz (situación donde se produce el embarazo, la bolsa, la placenta, pero no se produce el bebé), que aumentó en forma extraordinaria en toda la zona desde 1999”.

Afirma que en el pueblo hubo un antes y un después de la soja transgénica. A partir del 2000 comenzó a percibir los efectos adversos con la reproducción, la gestación y la correcta formación de los órganos durante el embarazo, y problemas de fertilidad. “Ni hablar de enfermedades respiratorias, que crecieron más de un cien por ciento. En tanto las dermatitis se quintuplicaron.
Vivimos fumigados, los avioncitos pasan sobre nuestras cabezas constantemente y los pacientes muestran efectos nocivos. Nos habían dicho que el glifosato era “agüita del cerro”, hoy día se sabe que nos mintieron”, relata el médico en tono campechano.

El bioquímico Eric Seralini, de la Universidad de Caen (Francia), descubrió que las células de placenta humana son muy sensibles a Roundup en concentraciones inferiores a las utilizadas en la agricultura. Seralini decidió profundizar en los efectos del herbicida sobre la placenta humana después que un estudio epidemiológico en la provincia de Ontario demostrara que la exposición al glifosato casi duplicaba el riesgo de abortos espontáneos en gestaciones avanzadas. El bioquímico confirmó que en dosis muy bajas de Roundup se provocan efectos tóxicos en células placentarias humanas.

El estudio precisó que el glifosato mata una gran proporción de esas células después de dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola. “Esto podría explicar la gran incidencia de partos prematuros y abortos espontáneos en mujeres agricultoras de Estados Unidos que usan glifosato”, señaló. El médico e investigador argentino Jorge Kaczewer remarcó que el estudio francés “confirmó que el Roundup siempre es más tóxico que su ingrediente activo, el glifosato” y también confirmó que el herbicida provoca malformación congénita, muerte neonatal y aborto espontáneo. “Los fetos en gestación, los bebés y niños son los más vulnerables a los impactos sobre la salud de la exposición a agrotóxicos. Y las madres se encuentran en riesgo incrementado” , afirma Kaczewer.

Fumigaciones y cáncer

Un relevamiento del Grupo de Reflexión Rural (GRR), que impulsa una campaña para detener las fumigaciones con Roundup, censó diez pueblos con denuncias sobre contaminación. El caso testigo, el barrio Ituzaingó, a las afueras de Córdoba. Allí viven cinco mil personas, 200 de ellas padecen cáncer. “Hay casos de jóvenes de 18 a 25 años con tumores en la cabeza. Chicos de 22 y 23 años que ya han muerto. Hay más de trece casos de leucemia en niños y jóvenes”, describe la organización Madres de Ituzaingó, nacida a medida que la enfermedad se multiplicaba.

El barrio, humilde, de casas bajas, está rodeado de monocultivo. Al este, norte y sur hay campos con soja, sólo separados por la calle, y las fumigaciones llegan hasta las puertas de las viviendas. “En todas las cuadras hay mujeres con pañuelos en la cabeza, por la quimioterapia, y niños con barbijo, por la leucemia”, lamenta Sofía Gatica, con veinte años en el lugar, que padeció la muerte de un bebé recién nacido (con una extraña malformación de riñón) y, en la actualidad, su hija de 14 años está en pleno tratamiento de desintoxicació n, estudios municipales confirmaron que convive con dos plaguicidas en la sangre.

El relevamiento del GRR confirmó alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas, y osteogénosis. En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de 30 chicos: en 23 había presencia de pesticidas. “En todas las familias hay algún enfermo de cáncer, de todo tipo, pero sobre todo de mamas, estómago o garganta. Cada vez que rocían se seca la garganta, arde la nariz y muchos chicos quedan con los ojos blancos, viven a Decadrón”, relató Sofía Gatica con voz entrecortada, y se larga con una lista de consecuencias: bebés sin dedos, con órganos cambiados, sin maxilares y cambios hormonales. “En mi cuadra hay una sola familia sin enfermos. Y están buscando mudarse porque saben que puede caer alguno”, lamenta, y reconoce que todos quisieran dejar el barrio.

Otro de los pueblos censados fue Monte Cristo, Córdoba, donde sobre una población de 5000 personas, entre 2003 y 2004 se registraron 37 casos oncológicos, 29 malformaciones congénitas e innumerables fumigaciones. En Las Petacas, Santa Fe, 200 kilómetros al suroeste de Rosario, viven 800 habitantes y en los últimos diez años hubo 42 casos de cáncer y 400 personas con alergias.

Sólo en octubre de 2005 murieron cinco personas de c ncer y dos de leucemia. Todos acusan a las fumigaciones.
Se repiten las historias en Sebastián Elcano, Jesús María y Santa Francisco, Córdoba. También en San Lorenzo, San Justo, Piamonte, Alcorta y Máximo Paz, Santa Fe. “El cáncer se ha convertido en una epidemia masiva y generalizada en miles de localidades, y el responsables es sin duda el modelo rural. Es una catástrofe sanitaria impulsada por las grandes corporaciones” , denuncia el GRR.

La investigación encabeza por Alejandro Oliva, del Hospital Italiano de Rosario, recuerda que toda la zona se fumigó por años con “organoclorados” (como se los conoce comercialmente a los productos DDT, heptacloro, lindano y HCH), que de 1960 a 1978 tuvieron amplia difusión junto a los “organofosforados” , como el “Parathión”. Del ’78 al ’94 la tendencia introdujo el monocrotofós, endosulfán y piretroides. Y desde el ’94 se aplicaron piretroides, endosulfán y clorpirifós. “Sin olvidar la rotunda aparición del glifosato y sus agregados”, recuerda el científico y precisa: “Según cifras de la FAO, Argentina ha aumentado en más de un 200 por ciento el uso de agroquímicos, principalmente en la pampa húmeda, debido a los herbicidas que se utilizan en la soja transgénicas”.

El endocrinólogo explica que la incidencia del cáncer en áreas rurales es menor que en las zonas urbanas, pero en su estudio detectaron que algunos tipos de cánceres se encuentran con mayor incidencia en el mundo agrícola, tal es el caso de los linfomas no Hodgkin y los de próstata, asociados con la fabricación y el empleo de agroquímicos. También sobresalen los cánceres de testículo y ovario, mostrando una incidencia tres veces mayor en el primer caso, y de casi dos veces en el segundo, comparados con las estimaciones a nivel nacional. Los cánceres de hígado fueron casi diez veces más y los de páncreas y pulmón, el doble de lo esperado. Los varones parecen haber sido los más afectados por esta enfermedad.

En cuanto a la mujer, se registró un aumento de cáncer de mama. También sobresalieron los cánceres de tipo digestivo. “Esto puede ser por haber sido estas zonas muy expuestas a los clorados, y ahora son zonas expuestas al glifosato, que sabemos produce irritaciones digestivas permanentes”, explicó. También detalló que las hepatitis son un antecedente muy importante para la aparición de cáncer de hígados y páncreas. El estudio toma como muestra áreas consideradas representativas del modelo de agronegocios predominante en la pampa húmeda: localidades rurales de hasta cinco mil habitantes, regiones donde la soja abarca el 95 por ciento de la tierra cultivable y con antecedentes de haber estado dedicadas a la producción agropecuaria al menos desde la década de 1950.

Pérez Millán, en el norte bonaerense, y Alcorta, Carreras, Máximo Paz, Santa Teresa y Bigand, todas localidades de Santa Fe. Justamente en Bigand, una localidad de cinco mil habitantes, el Ministerio de Salud de Nación realizó un estudio con el objetivo de “determinar factores de vulnerabilidad en poblaciones expuestas a los plaguicidas”.
En el marco del Plan Nacional de Gestión Ambiental, con intervención de la Cátedra de Toxicología y Química de la UBA, las conclusiones detallaron: “Más de la mitad de los encuestados y el 100 por ciento de los fumigadores refieren que ellos o conocidos estuvieron intoxicados alguna vez. El 90 por ciento señala que no existen personas resistentes a las intoxicaciones” . El trabajo confirma efectos agudos como alergias, dolor de cabeza, mareos, irritación respiratoria, dérmica y de ojos.

En el aspecto laboral, precisa que los trabajadores “en su inmensa mayoría no tienen contrato de trabajo, ni cobertura médica, y cobran a destajo”. “Son mencionados más de 40 pesticidas, predominando el uso de glifosato”, remarca el relevamiento. La fecha de publicación fue 2002. Nunca más el Ministerio de Salud estudió el tema.

Muertes y dudas

Alexis, de un año y medio. Rocío y Cristian, ambos de 8 años. “Los primitos Portillo”, como los conocían en el paraje rural Rosario del Tala, poblado de Gilbert, departamento de Gualeguaychú, Entre Ríos. En siete años, de mayo de 2000 a enero de 2007, los tres fallecieron. Otra prima, Ludmila, de 18 meses, fue internada con un grave cuadro de intoxicación. Norma Portillo, mamá de Cristian, denunció la contaminación del agua y apuntó contra el uso de agroquímicos en las plantaciones de soja que, literalmente, rodean la humilde vivienda familiar. Luego de cada fumigación, los chicos sufrían mareos, vómitos y dolores de cabeza. Uno de los niños se había bañado en un arroyo, que pasa a cien metros de la casa, donde aguas arriba se lavan las fumigadoras.

El 15 de enero de 2007, dos días antes de la muerte de Cristian, las avionetas habían fumigado durante todo el día. La familia Portillo ya no se refresca en el arroyo, ya no usa el agua de pozo para cocinar y beber, y ya no habita donde siempre había vivido. Tuvieron que dejar su vivienda, hace un año, y trasladarse al pueblo, una casa humilde sobre calle de ripio. “Cuando fumigaban, nos encerrábamos en la pieza. Por días nos dolía la cabeza, picaba la garganta y ojos. Y si llovía, el arroyo de casa bajaba con peces muertos. En el campo hay palomas, perdices y liebres muertas, nada deja el veneno”,explica Norma Portillo.

Las versiones oficiales, del hospital local y la Coordinación de Salud de Gualeguaych, primero hablaron de consanguinidad (un matrimonio está conformado por primos hermanos), luego echaron culpas a “una bacteria desconocida” y más tarde al supuesto estado de desnutrición de los niños. “Es mentira. Nuestros hijos estaban bien comidos, carnes, verduras, leche. Somos pobres, pero la comida no les faltaba”, se indigna Norma y maldice por lo bajo: “Los sojeros nos envenenan y resulta que la culpa es nuestra”.
Pero en la Dirección de Maternidad e Infancia de Entre Ríos ya hablan del “efecto sojero”. “En Rosario del Tala, el Comité de Salud determinó en un solo año cuatro muertes infantiles, todos menores de un año y con malformaciones congénitas”, reveló la periodista Estela Gigena, del Diario El Día, quien con una serie de notas descubrió el caso de los primos Portillo.

Siete meses después de la última muerte, los cuerpos de los primos Portillo fueron exhumados y analizados por la División Química Forense de la Policía de Paraná.
No se encontraron rastros de químicos en las vísceras. “En las intoxicaciones crónicas es muy difícil encontrar rastros de pesticidas directos en el material a peritar, y aún más si pasó tanto tiempo”, afirma el abogado Osvaldo Fornari, que presentó una denuncia ante la Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (Ufima).
En el casco urbano de Gilbert, donde viven 1500 habitantes, pareciera no hacer faltas estudios. “Los gurises Portillo vivían en el medio de la soja, justo habían fumigado y ellos se bañaron en el arroyo pegado al campo con soja. Todo es mucha coincidencia” , evalúa Armando Ravasio, con tres décadas en el lugar.

De oficio mecánico, confiesa que la población está dividida entre los que viven de la soja y lo que no, pero que todos reconocen los males. “El pueblo está rodeado de soja. Los depósitos están dentro del pueblos, las máquinas se lavan en las calles, fumigan todo arriba de nuestras cabezas, hasta arriba de la escuela fumigaron, fíjese el pasto y los árboles como están quemados. Después andamos todos sin poder respirar, los gurises nacen con problemas, la soja nos arruinó la salud, ni el más sojero se lo niega”.

Agricultura sin agricultores

La Fundación Rockefeller y la Fundación Ford, ambas de Estados Unidos, comenzaron en la década del 50 a promover, mediante la investigación de laboratorio, mayor producción por hectárea es pos de aumentar la rentabilidad. Fue el germen de una agricultura tecnificada, con mayor maquinaria, riego cronometrado y un tipo de semillas híbridas. Al proceso se lo denominó “revolución verde”.
Durante las dos primeras décadas, la tendencia fue impulsada por grandes semilleras, por un lado, y las compañías químicas, por otro. “Luego las químicas adquirieron a las semilleras. Se quedaron con todo el negocio, obligando al productor a comprar las semillas y los agrotóxicos que ellas decidieran”, explica la investigadora del mexicano Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) , Silvia Ribeiro.
Durante la década del 60 y 70 aumentó el rendimientos de los cultivos, pero también implicó que los agricultores sean cada más dependientes de costosos insumos químicos.

La consecuencia fue el desplazamiento generalizado de campesinos fuera de sus tierras y empobrecimiento de los suelos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), integrado por quince mil familias de siete provincias, encuentra en este fenómeno el inicio del aumento gigantesco de las grandes ciudades, la pérdida de poder social de las comunidades campesinas, su traslado a barrios de emergencia de las grandes urbes y su empobrecimiento. A fines de los ’80, comenzó la llamada “segunda revolución verde”, impulsada por las compañías de biotecnología.
“El campo, a nivel mundial, atraviesa una nueva etapa marcada por la transnacionalizació n del capital, la utilización de nuevas tecnologías y un impacto social y ambiental silenciado, tendencia potenciada por el auge de los agrocombustibles” , explica Ribeiro, resaltando que el actual modelo de agronegocios es manejado en todas sus etapas por las transnacionales agroquímicas, desde la producción hasta la comercializació n, pasando por la venta de semillas y los químicos, hasta la distribución.

De las siete mil empresas que en la década del 80 controlaban la producción de semillas en el mundo, actualmente sólo veinte compañías dominan el 50 por ciento de ese mercado. Un relevamiento del Grupo ETC confirmó la concentración de la industria: entre las diez compañías de semillas más importantes del mundo facturaron, en 2006, 13.000 millones de dólares, el 57 por ciento del mercado de semillas. Las tres principales compañías -–Monsanto, Dupont y Syngenta— controlan el 39 por ciento del negocio. Monsanto es la empresa de semillas más importante del mundo, con la quinta parte del comercio de semillas y una facturación de 4476 millones de dólares.

La compañía fue uno de los motores más importantes de la introducción de semillas transgénicas. Produce semillas resistentes al mismo herbicida que produce, y lo vende como un paquete tecnológico. Con la introducción de la “soja RR” en la agricultura mundial, se disparó el consumo del glifosato de Monsanto. Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embrazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas.

“La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.
Desde fines de los ’90, las organizaciones campesinas, indígenas y ambientales señalaron el poder de las compañías biotecnológicas, y de allí se explican la falta de estudios sobre los efectos del modelo sojero. “El Programa de Pesticidas de la EPA constituye un verdadero grupo de tareas del ‘lobby pesticida’”, asegura Kaczewer. Entre sus pruebas, exhibe un estudio del Grupo de Trabajo Ambiental (EWG) de Estados Unidos, que investigó el origen de los ingresos de los evaluadores de mayor rango en la EPA y constató que, desde que comenzara el Programa de Pesticidas de ese organismo gubernamental, dos tercios de ellos recibían al menos parte de su sueldo de entidades de la industria agroquímica.

“Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 miligramos por kilogramo, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a imposiciones de las empresas productoras de glifosato”, explica Kaczewer.
“Las empresas como Monsanto, Novartis y Bayer impulsan la supresión del disenso, con una influencia que parece generar en los científicos una ceguera selectiva que los hace ignorar o malinterpretar la evidencia científica. Existe un complejo sistema destinado a impedir la publicación de hallazgos adversos. Gigantescas empresas imponen el tipo de ciencia e investigación científica que se debe hacer. De ahí que no es casualidad la ausencia de estudios toxicológicos a mediano y largo plazo ni bioensayos en aguas y suelos”, denuncia Kaczewer, y cita como ejemplos locales la influencia, a través de subsidios, sobre las universidades. “Las corporaciones están comprando departamentos enteros de universidades públicas, no solo en la parte agronómica sino en la parte biológica, en la parte médica. Los gerentes de las multinacionales compraron firmas de científicos y la literatura del complejo de la soja está infectada de papers ridículos”.

La influencia de los agronegocios avanzó sobre otros ámbitos. En 2003, campesinos formoseños del poblado Colonia Loma Senés denunciaron las fumigaciones con glifosato en la zona. Exhibieron sus plantaciones arruinadas, mostraron certificados médicos que confirmaban síntomas de envenenamiento y fotografías de sus animales muertos. En una inusual medida, la jueza Silvia Amanda Sevilla ordenó el cese inmediato de las fumigaciones con Roundup, sentó precedente, fue la primera vez que se dictó una medida de ese tipo. Desde entonces, fue declarada enemiga de las empresas de monocultivos y comenzó un proceso de hostigamiento por parte de pares, superiores y el poder político.

En diciembre de 2007 fue echada de su cargo bajo las acusaciones de “mal desempeño en el cargo y desconocimiento manifiesto del derecho”. Entre las acciones juzgadas estuvo la orden de asistencia inmediata, por parte del gobierno local, a campesinos. “Nunca me perdonaron que frene las fumigaciones. Había ministros del gobierno involucrados, me presionaron jueces para que dé marcha atrás. Y el juicio de mi destitución fue un circo romano. La vida se me está haciendo cada vez mas complicada. Me cuesta muchísimo trabajar en la profesión por varias razones, pero la principal es que mi apellido es mala palabra en Formosa y la gente, salvo la muy audaz, no quiere contratar mis servicios porque en los juzgados me hacen la vida imposible y debo presentar mas recursos que otros abogados por los disparates que resuelven en mis causas”, afirmó Silvia Sevilla. La abogada de las comunidades denunciantes, Roxana Silva, fue categórica: “La echaron por cumplir con su deber. Todos sus fallos se ajustaron a derechos y aquí es un pecado.

No se puede meter contra el poder político y los empresarios”. En Formosa continúan utilizando glifosato. Ningún otro juez prohibió las fumigaciones.

Continuará…


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Pueblos Fumigados de la Argentina Parte I


En una reciente publicacion realizada por un grupo de ingenieros agrónomos, se ha descubierto, parte de la trama de empresas como Monsanto, Syngenta y Cargill, del desarrollo de semillas transgénicas, que soporten el efecto destructivo de los herbicidas como el glifosato y su punta de lanza la marca Roundup, tan comercializado en el ambiente de los agrocultivos (valga la comparación) como entre nosotros las gaseosas de Coca Cola.

Su fabricante, Monsanto Co., también vende semillas de maíz, soya y algodón que son resistentes al químico, (SojaRR y MaizRR) Roundup Ready, por lo que los granjeros pueden usarlo libremente sin temor a dañar sus cultivos. Los agricultores ahora lo hacen en masa, al usar variantes de cultivos de “Roundup Ready” para 90% de la soja y 80% del maíz cultivado en todo el país.

Pueblos fumigados en Argentina

SojaRR y agroquímicos

Desde  el  principio  de  la  investigación  de  la  tecnología  RR,  cuando  se
proyectaba  transferir  el  gen  de  resistencia  al  herbicida  RoundUp  de Monsanto, el argumento promovido por la empresa y los investigadores coptados,  que  de  una  u  otra  forma  investigaban  para  ella  desde  el Estado o desde el sector privado, insistían en que los cultivos modificados genéticamente con este gen, llevarían a un menor consumo de herbicidas.

Otros  científicos  y  personas  de  diferentes  organizaciones  ecologistas preveían,  por  el  contrario,  que  el  uso  de  esta  tecnología  llevaría irremediablemente al aumento del consumo de pesticidas. En  informes  publicados  desde  la  Secretaría  de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina  se  informaba que entre  los años 1995
y 2001 sólo el mercado de herbicidas había aumentado de 42 a 111,7 millones  de  Kg/l  respectivamente,  mientras  que  el  de  los  insecticidas aumentó en ese mismo período de 14,5 a 15,7 millones de Kg/l, y el de fungicidas de 7,9 a 9,7 millones de Kg/l.

Algunos de los viejos pesticidas —en especial los llamados 2.4-D y dicamba— tienen un historial de ser más riesgosos para el medio ambiente que el químico en Roundup. Eso se debe en parte a que tienden a esparcirse con el viento hacia las granjas colindantes o la vegetación silvestre. Roundup suele adherirse mejor al suelo.

Las empresas químicas apuestan a que sus inversiones en biotecnología rendirán por partida doble: los granjeros comprarán más herbicidas y pagarán grandes sumas extra por las nuevas semillas modificadas.

Acciones Concretas

El objetivo del presente informe que iremos entregando en etapas es el de alertar sobre los efectos de la fumigación indiscriminada, y las presiones que se generan desde los círculos agropecuarios en combinación con las autoridades, para sostener el uso masivo de los agroquimicos, y reflexionar sobre los efectos nocivos que este uso y abuso tienen sobre la salud de la población.

Estamos combinando acciones mediáticas de alerta sobre estas prácticas entre la población, junto a generar espacios de diálogo entre autoridades legislativas de la provincia de Santa Fe, para al menos lograr el control de la aplicación de las leyes vigentes, disponiendo de los agentes de control necesarios para mitigar los efectos de los abusos llevados a cabo por agricultores, que por descuido o negligencia afectan de manera grave las poblaciones circundantes a los cultivos donde se aplican estos herbicidas. La premisa es buscar que la expansión agropecuaria sea en principio sustentable, aprovechando la comercialización internacional de granos, sin dejar un perjuicio a nuestro territorio.

Otra parte del informe destaca que uno de los problemas del uso de glifosato ha sido que el maíz no se puede cultivar al lado de la sojaRR. El periódico Infobae, escribe el 23 de marzo de 2003 que el presidente de la Asociación Argentina del Maíz (Maizar), tiene otras razones por las que cuadraría el uso del maízRR, “Por ejemplo, en  los  lotes de maíz que se cultivan pegados a  los de soja. Sucede que cuando se pulveriza la soja, la deriva ocasionada por el viento quema el maíz adyacente, con lo cual, o se pierde en el maíz o se hace una mala pulverización y entonces se pierden quintales de soja”. La solución que avizora el presidente de la Asociación Maizar es que se apruebe el maízRR para que se pueda plantar al lado de la soja.

Campañas del Grupo de Reflexión Rural

El  Grupo  de  Reflexión  Rural  viene  denunciando  hace  años  lo  que  ha significado  el  avance  de  la  frontera  de  la  sojaRR,  sumando  ahora  al maíz  resistente  al mismo  herbicida  RoundUp  en  el marco  del modelo agroexportador.  A  principios  de  2006,  el  GRR  decidió  impulsar  una campaña  para  realizar  un mapeo  de  los  pueblos  afectados  por  el  uso de agrotóxicos en poblaciones urbanas, con el objetivo de concienciar y apoyar a los grupos de vecinos autoconvocados contra las fumigaciones, a través de la difusión de los casos en el programa radial del GRR, Horizonte Sur  (Radio  Nacional  AM870)  e  impulsar  a  las  poblaciones  a  que  se organicen en defensa de su salud, del medio ambiente y su comunidad. La  campaña  consiste  en  la  identificación  de  poblaciones  afectadas  en
el  área  de  aplicación  de  las  políticas  y  tecnologías  agrícolas.  El  primer paso  es  recopilar  testimonios  de  pobladores  afectados  y  datos  que  se obtuvieron  como  relevamiento  de  enfermos,  análisis  de  agua  y  suelo, para dar evidencia de los efectos negativos que produce la aplicación de productos como el glifosato.

Consecuencias de las fumigaciones de más de 16 millones de has de sojaRR ¿un genocidio silencioso en marcha?

Formosa

Formosa es una Provincia del Noreste Argentino, considerada una de las más pobres del país. En la última década, la población urbana aumentó un 39%, mientras que la rural disminuyó un 14%. En Formosa capital, el 39,6% de la población tiene las necesidades básicas insatisfechas. Benigno  López,  presidente  del  Movimiento  Campesino  de  Formosa (MOCAFOR) comenta en un  reportaje en 2003, que hoy día el aparato productivo  del  pequeño  y  mediano  productor  quedó  totalmente destruido.  Los  pequeños  productores  pueden  apenas  producir  para  la subsistencia.  Los  medianos  productores  que  aún  quedan,  han  sido cooptados por las grandes empresas arrendando sus tierras y trabajando para  los empresarios. Otros se vieron obligados a vender sus  tierras. La cantidad de pequeños productores asciende al 95% de  los productores agropecuarios  y  la  tenencia  de  la  tierra  del  80%  de  estos  campesinos es precaria,  con parcelas demasiado pequeñas para  el desarrollo de  la
familia.
López  agrega  que  en  los  últimos  años  se  ha  observado  el  ingreso  de varias  empresas  productoras  (entre  ellas  Agricultores  de  ANTA  S.A., Unión Transitoria de Empresas (UTE)  y Proyecto Agrícola Formosa (PAF), que alquilan tierras para producir sojaRR y utilizan agrotóxicos sin ningún control del gobierno provincial, ni nacional. En la producción de sojaRR hay  empresas  camufladas  en  las  que  participan  el  gobierno  provincial de  Formosa, de  Salta,  y  empresas privadas de  Buenos Aires,  Santa  Fe,
Córdoba y Salta. Él considera que para estas empresas es muy rentable producir  sojaRR  con  el  uso  de  agrotóxicos  destruyendo  tierras  que  no son de ellos, afectando a la composición de la misma, arrasando con el suelo,  aprovechando  la  etapa  fértil,  agotándolo.  Además  este  sistema de producción es rentable, ya que no usa mano de obra, dado que  las máquinas hacen todo, maximizando la producción.
Continuara en próximas ediciones.

Para mayor informacion http://www.grr.org.ar/, http://lasojamata.iskra.net/

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Mas allá de la maquinaria publicitaria

Logo Capitalism simil CocaColaEn el último siglo y de la mano de la industrialización de los alimentos, hemos visto como se han incorporado a nuestras dietas alimentarias ingredientes desconocidos para nuestros organismos que han hecho que nuestra poblacion urbana haya aumentado la tasa de obesidad, debido a la mala calidad de nutrientes que estamos consumiendo casi impercetiblemente. La obesidad ha sido un tema tan recurrente que en países como la Argentina, se ha llegado a debatir con grado de ley la puja para que las obras sociales la reconozcan como una enfermedad.

Cabe destacar que este tema tan importante es solo la punta de una trama increiblemente “naturalizada” por nosotros a través de los medios publicitarios, la masiva informacion de consumo a la que estamos bombardeados, hace que uno consuma infinidad de alimentos tan solo porque en el rótulo del envase dice 0 calorias, sin azucar, “nutri leche”, energia del cereal, etc. etc., y lo que es mas pernicioso es que hay un sistema pensado de antemano para que esto suceda de la manera que las corporaciones “necesitan” que suceda. Porque no es una casualidad que se instalen o consuman tal o cual producto, con tales y tales volúmenes de venta, sino que son casos calculados desde la ingeniería comercial que ostentan estos productos, ingeniería orientada al consumo, en función del nivel de satisfacción, de pertenencia, de  seguridad que nos “ofrecen”.

El objetivo de este blog será poner una mirada crítica, sobre nuestras conductas alimenticias, y sobre el efecto social, ecológico y climático que tienen políticas de comercializacion, cultivo y desarrollo de aquello que consumimos como alimentos .

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